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viernes, 8 de enero de 2016

UN CARTERO DE LIBRILLA



En estos días pasados, con motivo de las festividades de Navidad, Año Nuevo y Reyes sobre todo, uno de los oficios que más se ha nombrado ha sido el de cartero.

Por tal motivo y aunque no está relacionado con dichas festividades, voy a exponer un escrito que leí hace tiempo sobre un cartero de Librilla. El hecho sucedió en el año 1753, y el cartero en cuestión se llamaba Bartolomé Hermosilla.

 

    Sñor. Yntendente General                                     Alphonso Ruiz Otálora
de las Rentas Res. de este Reyno.         Contra        vecino de la Villa de Lebrilla
 

Fianza de Carzel Segura.

En la ziudad de Murcia a veinte y zinco de septiembre de mill setezientos zincuenta y tres (25/09/1753), ante mí el escribano público y testigos, parezió Alphonso Ruiz Otálora vecino de la Villa de Lebrilla, residente al presente en esta dha ciudad y dixo que ante el Sor. Alcalde Maior de las Villas de Alama y Lebrilla, se ha seguido querella a pedimento de Joseph Alcaraz vecino de dha Villa de Lebrilla, contra Bartholome Hermosilla vezino de ella, persona que reparte las cartas, sobre haberle entregado una abierta con el sobre para él, escrita por el Excmo. Señor Duque de Fernandina, y lo demás contenido en los autos:

Y en vista de ellos y de la justificación hecha, se mandó prender y embargar sus vienes a dho Bartolomé Hermosilla, por auto de quatro de el corriente lo que con efecto se hizo y, en virtud del despacho expedido por el Señor Correxidor desta ciudad Yntendente General de Rentas Reales, Juez conservador de la Renta de los Correos y Estafetas desta ciudad y su partido, a ynstanzia del recaudador de dha renta, fue conducido dho Bartolomé Hermosilla a las cárzeles reales de esta ciudad y, ynibido del conozimiento de la zitada causa, dho Sor Alcalde Maior de Lebrilla que remitió a dho Correxidor, en cuia vista por auto de dho Señor, de diez del que corre se le mandó tomar, y con efecto tomó su confesión a dho Bartholomé Hermosilla, por quien oy día de la fecha se presentó petizión haziendo relazion de lo referido, suplicando se sirviere mandarle soltar de dha prisión:

Y, en vista de los autos, se proveyó uno por dho Señor Yntendente con acuerdo del Señor Alcalde Maior desta ciudad su asesor, mandando entre otras cosas que, dando fianza de cárzel segura, por aora se le suelte a dho Bartholomé Hermosilla de la prisión en que se halla, cuya fianza a pedido al otorgante haga lo que ha tenido y tiene por bien y poniéndolo en efecto por el presente ynstrumento en la mejor forma que pueda y alugar en derecho se obliga por fiador de cárzel segura de dho Bartholomé Hermosilla, de forma que siempre y quando por dho Señor Yntendente General de Rentas Reales de este Reyno u otro Señor Juez que lo sea competente en esta causa, se le mande volver y restituir a la prisión en que se halla al referido Bartholomé Hermosilla, lo executará puntualmente el otorgante a cuio fin se constituie su carzelero comentariense y renunzia la Ley San Firmus de Liber Homo; y, en caso de no volverlo a dha prisión estará a derecho en dha causa y pagara lo que contra él fuere juzgado y sentenziado, y, a la firmeza de todo lo referido obligo su persona y bienes muebles y raízes habido y por haber y, para su execuzión dio poder a las Justizias y Juezes de su Mags. de quales quier partes que sean y expexial y señaladamente a dho Señor Yntendente, a cuio fuero y jurisdizión se somete y se juzga y renunzia el suio propio domizilio y vezindad, y la Ley Sit Convenerit de Jurisdictione Omniun Judicum, para que a ello le apremien como por sentenzia pasada en autoridad de cosa juzgada, renunzia las leyes fueros y derechos de su favor y la que proive la general renunziazión de ellas en forma en cuyo testimonio así lo otorgó ante mí el Ynfraescrito Escribano.

Siendo testigos Don Juan Garzia Peñafiel, Don Santiago Parrilla, escribano de su majestad público en su Corte Reinos y Señoríos y Pedro Burruezo, vezinos de esta ciudad y lo firmo el otorgante a todos los quales yo el Esno. Doy fee conozco.

Alphonso Ruiz Otálora
 
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-           AHPMu. Not, 2334. Ante Félix Alcalá Imperial. 25-09-1753.
José Rubio

 

jueves, 26 de noviembre de 2015

"EL REMOLINO DEL TÍO AJO".


Lo más probable es que esto sea más una leyenda que otra cosa, Andrés Rubio era conocido en Librilla como: “El tío ajo”. Al “Tío ajo” se le adjudican cosas que son inverosímiles.
Cuentan que fue a amarrar haces de siega. Que vino un remolino que lo elevó por los aires junto a los haces de mies. Y ahora viene lo más peregrino: ¡qué vio a la Virgen! Eso debió ser cuando el remolino lo soltó y pegó en batacazo.

Pues cuando se daban ventoleras de cierta importancia en Librilla, se solía decir que venía el remolino del “Tío ajo”. Las ventoleras también son conocidas como: pelacañas. Las cañas se frotan las unas con las otras y pierden las hojas. 

martes, 19 de agosto de 2014

ARMAS OFENSIVAS (NATURALES) EN LA HUERTA Y CAMPO DE LIBRILLA



Las labores de labranza en la tierra junto a un exceso de sequedad de ésta, provocan que se origine en su superficie, unos volúmenes o terrones compactos, de distintas proporciones, de masa suelta de esta materia (tierra) que se les conoce como “tormos” o “tolmos”. Está catalogado como un vocablo del noroeste murciano y admitido en el DRAE.
 
A pesar de no tener ningún destino en concreto dicho objeto, sí han sido varios los usos que el hombre le ha ido dando, según la necesidad.
 
Se le reconoce en la acción o hecho de la riega (regar: llenar de agua la superficie de un terreno delimitado de pocos metros) como muy útil para tapar los “ratoneros” (ratoneros: grietas o huecos del terreno donde se está regando, por los cuales se pierde o desplaza el agua hacia otro lugar no deseado, no permaneciendo en la superficie) que le pudieran dar algún que otro problema al “regaor”.
 
También se le reconoce como objeto útil para una acción de intimidación hacia otro animal (llámese canino, reptil, etc.) durante los traslados del humano en campos, ramblas, etc.
 
Y el último en mencionar, sería como un objeto ofensivo. Es decir un arma que puede provocar daños de diversa gravedad a otros seres entre ellos el humano.
 
El tormo (que también puede usarse como sustituto una piedra), como bien hemos conocido algunos, es un objeto que tras aplicarle una fuerza motriz de cierta contundencia y en grado de elevación, provoca en él un desplazamiento de varios metros en el espacio, con la consecuencia de que al caer al suelo o que otro objeto le interrumpa su trayectoria, el choque, debido a sus características y siendo igual que el otro objeto sea más duro o no, hace que el tormo se desgrane o fragmentase y pierda sus características originales.
 
Así fue como lo utilizo un librillano, aunque podría haber sido de cualquier otra localidad vecina..., según se expone en la prensa regional y más concretamente en “El Liberal” el día 14/07/1927.
 
«UNA AGRESIÓN.
Ha sido detenido en Librilla Antonio F. M., el cual con un tormo seco dio un golpe en la cabeza al primer teniente alcalde de este Ayuntamiento don Juan Martínez, produciéndole una herida leve en la oreja derecha.
El señor Martínez, para repeler la agresión, dio algunos arañazos y un mordisco a su contrincante.»
 
José Rubio
 

sábado, 15 de febrero de 2014

EL RELOJ DE LIBRILLA. (Una historia curiosa).


En Librilla, hay vestigios de asentamiento de los algares. Hubo una villa romana con agua corriente y ricos mosaicos.
La historia de su fundación, está sujeta a debate; los distintos historiadores, no se ponen de acuerdo. Pero en época árabe y según cuenta  el geógrafo Abū Abd Allāh Muhammad al-Idrīsī (1100 – 1165) en un tratado de 1.161, existía el castillo de Limbra-y-a. Según consta en los archivos de la diócesis de Cartagena, tenía tratamiento de Villa a mitad del siglo XV; unos 450 vecinos. Se consideraba vecino solo al paterfamilias; no a las mujeres, hijos, siervos o esclavos (hubo esclavos en Librilla durante varios siglos).
Como Villa que era, estaba amurallada y un gran barranco delimitaba la parte sur y uno pequeño la rodeaba.
Librilla contribuyó con soldadesca (lanceros y arcabuceros) a la conquista de Granada. Fue señorío del Marquesado de los Vélez.
Librilla ha pertenecido y pertenece al Partido Judicial de Totana. Diez leguas castellanas (una legua castellana: 4.600 metros) separan Totana de Murcia donde se encontraba la cárcel para penados. La “cuerda de presos”, hacía esta trayectoria en dos jornadas a pie (los guardias civiles a caballo) haciendo noche en Librilla. Los presos a los calabozos y la Guardia Civil a su cuartel.
Don Germán Mauricio Cortina, era abogado-procurador. Perteneció a la corriente modernista y fundó en Murcia tres revistas satíricas, siendo la principal y perteneciente a su último periodo: Don Crispín. Cuentan que don Germán estuvo desaparecido quince días por un artículo publicado en Don Crispín porque, si lo pillan, lo matan. Terminó sus días como cobrador de la contribución en Librilla a finales de los 50.
Fue alcalde de Librilla durante la dictadura de Primo de Rivera.
Como decíamos antes, la Villa de Librilla fue un importante enclave medieval. Pues el bueno de don Germán:
Mandó derribar la muralla medieval y el “Arco de la Villa”. No quedó vestigio alguno en superficie. Recordemos la corriente cultural de la época que fue el modernismo. La ciudad de Cartagena tiene varios edificios emblemáticos de la época y en Valencia según he visto, también. Recordemos que don Germán, era un hombre culto.
Lo que relatamos a continuación, es de transmisión oral debido a Blas López Munuera, alias: Virije. Hay otras versiones.
Pues contaba Virije que el que se emborrachaba, lo metían al calabozo. Al día siguiente, lo ponían a derribar muralla.
De las trincheras hechas para el paso del ferrocarril, había junto a la estación un montículo. Pues ese montículo, también con los borrachos, pasó a comunicar la plaza de la iglesia con  la calle de El Olmo.
Cuando don Germán todavía no había tocado las murallas, había un pequeño reloj en una torreta del ayuntamiento.
Durante el verano de 1931, se realizó la torre que hoy tiene el ayuntamiento.
Contaba Virije que el reloj de la torre, lo quitaron por viejo en una de las plazas españolas de Marruecos (no recuerdo si de Tánger o Tetuán). El reloj viajaba en una carreta que se rompió en Librilla y lo metieron en uno de los calabozos. Cuando la torre estuvo finalizada, se colocó este “nuevo” reloj en la torre. Esto corrió a cargo del polifacético Baltasar Espada, que entre otras cosas, era director de orquesta. En la terraza que corona la torre, hay dos campanas: una para los cuartos y otra para las horas. Estas campanas, son semiesféricas.
Fui el relojero algunos años. Llevándolo bien engrasado y manipulando el péndulo, llevaba la hora en punto; eso sí, había que darle cuerda cada 24 horas. Hoy, el viejo reloj, está exhibido en la Biblioteca Municipal y en su lugar hay uno electrónico.
En la torre de la iglesia, hay cuatro campanas; una en cada arco. Siendo cura párroco don Manuel Guzmán Iniesta, se le puso volteo mecanizado así como los toques que se hacían pulsando un botón desde la sacristía. Uno de los curas que vinieron después, mandó las campanas a un taller a fin de que fueran afinadas. Le pusieron un control electrónico para los toques a los distintos actos religiosos; también daba a las 12 del mediodía el toque del Ángelus.
Ocurrió que el reloj del ayuntamiento estuvo averiado unos años y, las horas las daba la torre de la iglesia que nunca tuvo reloj.

Ahora, da las horas la torre de la iglesia y el reloj del ayuntamiento. Pero… con un minuto de diferencia. Para que el Ángelus sonara a las 12 en punto, el toque de los cuartos y horas, va un minuto adelantado. El reloj del ayuntamiento, da los cuartos y horas en punto. Pues el toque de las campanas semiesféricas del ayuntamiento, es mucho más bonito que las de la iglesia. 

viernes, 5 de julio de 2013

ARGUCIAS POLÍTICAS EN LIBRILLA, AÑOS 1899 -1902 ...





A continuación paso a exponer unos artículos de la prensa regional de Murcia, del año 1899 en adelante, los cuales considero históricos por la fecha y curiosos por los hechos mencionados.
 
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«COMUNICADO

Sr. Director de Las Provincias de Levante.
 
Muy señor mio: Ruego á usted encarecidamente se digne dar cabida en las columnas de su popular periódico a estas mal aliñadas líneas, que, aunque carecen de mérito literario, demuestran con claridad evidente la moralidad de algunas autoridades en el ejercicio de sus funciones.
 
En el caso, (y no va de cuento, sino de historia pura) que ayer, 18 según la ley, debió verificarse el escrutinio general para la proclamación de concejales de las últimas elecciones; al efecto, se reunió en la sala de sesiones de este Ayuntamiento la Junta de Escrutinio á la hora que al Sr. Alcalde le pareció más oportuna.
Poco antes de las diez de la mañana, entramos varios en el salón á presenciar el acto y con extrañeza, supimos que estaba la citada Junta reunida ya bastante rato, aunque por el silencio sepulcral que allí reinaba, nadie hubiera creído que se trataba de elecciones, á no estar en el secreto. Dan las diez, y sigue el silencio; ni una palabra se oye por parte alguna y por consiguiente nadie sabe si se ha empezado ó se va á empezar el escrutinio. Pero ¡oh sorpresa! á las diez y cuarto se le ocurre á uno hacer al Presidente la siguiente pregunta; «Señor Alcalde ¿Cuándo se va á empezar el escrutinio? A lo que nuestro bondadoso Alcalde replicó: Ahora le contestaré, porque como aquí no sabemos la hora fija, pues siempre anda mal el reloj, la he pedido telegráficamente á Murcia.» Tiene gracia la repuesta ¿eh? pues aun hay más.
 
Acto seguido, en medio del mayor silencio, (hay que advertir que la Junta no llegó á decir esta boca es mía, no sé por qué) se presenta un alguacil, habla en secreto al modelo de los Alcaldes Presidentes de Elecciones y Escrutinios, y entonces con todo el descaro que él tiene, dijo: «Se ha concluido el escrutinio pues son las once». En el reloj de la villa eran las diez y cuarto.
 
Apenas había terminado de decir tan solemnes palabras nuestro dignísimo Alcalde, varios candidatos y electores protestaron del acto; pero de nada les sirvió ni hubo medio de consignar la protesta á pesar de buscar en su apoyo el amparo de la ley; al contrario, el celebérrimo Alcalde indignado sin duda por encontrar una valla á sus desmanes, pues dicho sea de paso, está acostumbrado á cometer á sus anchas mayores abusos, mandó desalojar el local, quedándose con sus parciales solamente, para saborear con más libertad el triunfo que acababa de obtener.
 
Por hoy termino, señor director, para no cansar con este enojoso asunto ni á usted ni á los lectores de su periódico, rogándole me dispense y dándole un millón de gracias; quizás mas adelante tenga que molestarle otra  vez, para quitar del todo la careta á ciertos políticos de esta localidad y á sus jefes más inmediatos, porque vienen jugando con dos ó tres barajas.
 
Queda á sus órdenes su affimo, y s. s.,  q. b. s. m.,
SALVADOR GARCÍA.
Librilla 19 Mayo 1898 (1899) »
 
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Explicar que hay un error al marcar el escrito en el año 1898 cuando en realidad es del 1899.
Días después el alcalde manda un escrito al periódico para decir que se había tomado las diligencias oportunas contra lo dicho por el periodista.
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«COMUNICADO
 
Sr. Director de Las Provincias de Levante.
 
Librilla 29 Mayo de 1899.
 
Muy señor mío y de mi mayor consideración: Si D. Salvador García Lorente, en el comunicado que dirigió á usted el día 21 del actual, se hubiese reducido al relato que él hizo de ciertos hechos que tuvieron lugar el 18 del presente poco después de celebrarse el escrutinio de las últimas elecciones municipales, como tal relato es inexacto, y su inexactitud se probará en el expediente electoral que previene la ley, no hubiera molestado á los lectores de su apreciable periódico con esta carta; pero como el Sr. García se permitió estampar en su comunicado frases que conceptuó otras tantas calumnias é injurias al Alcalde de Librilla, con esta fecha dirijo los antecedentes del caso á los tribunales a fin de que estos procedan en justicia, y esto sí deseo que lo sepan los abonados de su periódico á fin de que suspendan por ahora todo juicio sobre el particular.
 
Y que con la pluma en la mano debo añadir, que el Sr. García Lorente es el actual arrendatario del impuesto de consumos de Librilla, habiendo tenido el que  suscribe que apremiarle para que abonase las cuotas mensuales. Y así mismo que no hay en Librilla otra persona a quien el abajo firmado haya dispensado más favores y consideraciones, que al Sr. García Lorente, quien corresponde á tales favores en la forma que V. ve.
 
Dispense las molestias que me obligan á proporcionarle y dando gracias anticipadas, queda de V. suyo afectísimo s.s. q. a. m. b.
 
Miguel Munuera »
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En esa ocasión, el mencionado alcalde Miguel Munuera Gil, solo estuvo gobernando en ese año aunque no puedo precisar los meses y las circunstancias por el que acabo su gobierno.
 
Pero parece ser que le supo a poco o que se quedo con más ganas, porque se vuelve a presentar en el año 1902, y de nuevo el citado periodista, vuelve a escribir unas palabras dedicadas a los hechos y a la persona de Miguel, con los nuevos sucesos acaecidos en este segundo nombramiento, por lo que deducimos que no se llego a ningún fin con la supuesta reclamación o denuncia anterior del que fue alcalde.
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« DESDE LIBRILLA
 
Sr. Director de Las Provincias de Levante.
 
Muy señor mío: Los vecinos de este pueblo nos hallamos de enhorabuena, al tener por segunda vez de representante del mismo al Alcalde que fue en la última época liberal.
 
Ayer, con motivo de celebrar sesión la Junta municipal del censo, para la proclamación de candidatos y designación de interventores, en las elecciones de concejales que se han de verificar el 16 del corriente, aprobó ante el numeroso público que asistía, ser aquel célebre alcalde que hace próximo á tres años hizo aquel escrutinio en que se cometieron tantos abusos, y del que me ocupé en las columnas de su ilustrado periódico.
 
Brevemente voy á reseñarle lo ocurrido en este día.
 
A las quince se presenta en la sala de sesiones el ilustrado y simpático Notario de Totana D. Pascual Espinosa y Miravete manifestando á la Presidencia haber sido requerido para presenciar el acto y levantar acta de los incidentes que ocurrieran; el Sr. Presidente contestó á dicho Sr. que si no presentaba el título de Notario y último recibo de la contribución industrial no lo reconocía por nada; no salió de esta contestación á pesar de las varias razones que el Sr. Espinosa le exponía.
 
Inmediatamente procedió á las operaciones de proclamación y dio por resultado que solamente proclamó á sus parciales, no haciéndolo con ninguno de los demás fundándose en que no probaban el extremo de haber sido concejales a pesar de que algunos de ellos habían sido en la misma época que él, y las razones y textos legales que adujeron en su apoyo algunos individuos de la Junta.
 
Al pretender uno de los candidatos hablar, pues aparecía con dos solicitudes, el Sr. Presidente no lo dejó sino que, de una manera audaz é inconveniente, mandó desalojar el local, ordenando viniera una pareja de la guardia civil; hubo por lo tanto que dejarle libre el campo para que en unión de sus parciales saborease á sus anchas la victoria que acababa de obtener.
 
Es lástima, señor director, que en un pueblo de tan corto vecindario como este, se encierre un alcalde que es tan mañoso para preparar elecciones y que todo su ideal consiste en hacer la felicidad de todos los conciudadanos que se aproximan á él.
 
Por hoy me despido, señor director; ya en lo sucesivo le iré dando cuenta de todo cuanto ocurra, y esperando me dispense la molestia que le pueda haber causado con estas líneas se repite de usted affmo. y s. s. q. b. s. m.
S. G.
11 Febrero 1902. »  
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Según lo expuesto, en el año 1902 se “nombra” por segunda vez como alcalde a Miguel Munuera Gil, durante uno o dos años aprox. pero como dicen que no hay dos sin tres y tras un periodo de “descanso” o “para tomar fuerzas”, se le vuelve a “nombrar” como Alcalde de Librilla, entre los años 1910-14.
 
 
_________________
 
-       A.M.Mu. Prensa. “Las Provincias de Levante (Murcia)” 20/05/1899. Pág. 3.
-       A.M.Mu. Prensa. “Las Provincias de Levante (Murcia)” 30/05/1899. Pág. 1.
-       A.M.Mu. Prensa. “Las Provincias de Levante (Murcia)” 14/2/1902. Pág. 2.
-       Francisco García Provencio. “Librilla Miscelánea Histórica”. 2009. Pág. 182.
 
José Rubio.

 

viernes, 10 de mayo de 2013

LAS AGUAS DE LIBRILLA, A CAPRICHO DE UN “CURA” EN 1935.







« ...Nuestras aguas a capricho de un “Cura”
 
El Sr. Presidente del Heredamiento de Aguas de Fuente de Librilla cita a sus heredados por la presente carta que se detalla.

Se suscitan con frecuencia actitudes de violencias por parte de los vecinos de la Diputación de Fuente de Librilla, lugar donde están enclavadas nuestros nacimientos de agua impulsados e inducidos por el notoriamente perturbador que regenta un Sagrado Ministerio.

Se producen estas violencias cuando esta Junta manda a sus peones para que realicen las limpiezas en cada uno de nuestros nacimientos y discurran las aguas normalmente.

Con la presencia en dicha Diputación de los peones que manda el Heredamiento vienen las amenazas, insultos imprecaciones y denuestos, hasta el punto de no dejar trabajar y siempre bajo las mas terribles amenazas.

Como quiera que esto significa un atentado contra el legítimo derecho de Propiedad, la cual se halla sojuzgada por intromisiones extraños, se le cita a Vd. Con carácter urgente para que concurra el día 29 próximo a las 11 horas en esta Sala Capitular para tratar y deliberar en consecuencia.

 
Librilla 25 Diciembre 1935

 
Francisco Hernández
El Presidente... »
 
                                                                                     

 Notas.

   Archivo del Heredamiento de la Hila y Fuente de Librilla. “Junta extraordinaria de los heredados. 1935”. Carpeta 1.

- Imagen. “Reglamento de Aguas de la Hila y Fuente de Librilla. 1892”. Archivo particular.
 
 



                                                                                                                                    José Rubio
 

lunes, 31 de diciembre de 2012

POEMAS DE: D. JOSÉ MARÍA LÓPEZ OTÁLORA






Para estas fechas, os presentamos una pequeña recopilación de poemas del Librillano, don José María López Otálora.


VILLANCICO DE ALDEA

A la Virgen sin mancilla
y al Niño de sus amores,
en Belén cantan mil loores
los pastores de Librilla.
 
Por las sendas de la Villa
llevan al Portal sus dones
de naranjas y limones
los pastores de Librilla.
 
En jarras rojas de arcilla
de alfar son magia breve
miel de azahar que al oro embebe,
los pastores en cuadrilla.
 
Duerme el niño en canastilla
de caña y mimbre leonado
que para cuna han trenzado
los pastores en cuadrilla.

En silencio, la rodilla,
para que el sueño no quiebre,
van doblando ante el Pesebre
los pastores de Librilla.
 
La Virgen que es tan sencilla,
vela al Niño, hilando lana,
y susurran una nana
los pastores de Librilla.
 

 José María López Otálora, “La voz encendida



 José María López Otálora, con su cuadro titulado "Paisaje de Librilla".
  

LIBRILLA

La herida de un barranco estéril, yerto,
te cruza, oh pueblo, el pecho recio y rudo
y al hilo de tus pies, fauno desnudo,
cantó el Guadalentín su verso incierto.

Del viejo Castellar, sombra y desierto,
su monte dió un cuartel para tu escudo
y, monte abajo, corre en grito agudo,
la vena limonera de algún huerto.

Oh pueblo de la rambla-flor de llaga:
Agujas de azabaras en tu herida
te cosen tierna piel de verdolaga.

Si el árabe te amó como paloma
que el nido, por amor, jamás olvida,
el beso de tu nombre fue de Roma.

                                                 José María López Otálora “Poemas de la sangre”. 2001

 
CÁNTICO MENOR AL ALBA

La noche alzó su capuz
y mi alma quedó extasiada
ante una luz derramada
que es un milagro de luz.

Luz que muestra a la hora Prima,
yo contemplándola estoy,
la sierra de Carrascoy
desde su píé hasta la cima.

Albos tules de luz pura,
desprendida de los cielos,
sobre las rocas son velos
de inusitada hermosura.

¡Qué paz trae su lejanía,
viendo, casi con unción,
sobre el hierro, hecho balcón,
nacer en Librilla el día¡

José María López Otálora, “La voz encendida
 

domingo, 2 de diciembre de 2012

MEMORIAS DEL CABALLERO

Desde el blog de la Asociación, os presentamos el relato histórico que escribió un alumno del IESO de Librilla, para el concurso organizado por la “FUNDACIÓN CENTRO DE ESTUDIOS HISTÓRICOS LOCALES DE LA REGIÓN DE MURCIA”.
 

MEMORIAS DEL CABALLERO

 
<< A mi espalda llevo el peso de cientos de almas musulmanas que arderán en el infierno. Tengo heridas en todas partes y una muy profunda en el pecho que no para de sangrar. Sin saber cómo mis piernas andan, temblando, no voy a ningún lado, ¿a dónde voy a ir?, no sé cómo lo pude hacer, la ira y la ambición me han llevado por el mal camino. Me han quitado todo y hasta lo que más quería me lo he quitado yo mismo. ¡Miento!, hay una cosa que no me podrán quitar: mi fe. No tengo miedo a morir, no; ni nunca lo tendré. Mis piernas tropiezan y caigo al suelo, mis párpados se cierran y todo se vuelve borroso...>>


Su nombre era Gerardo Tolinos. Noble guerrero de las tropas aragonesas. Un hombre corpulento pero a la vez ágil, pelo largo y castaño, ojos marrones como la tierra que podrían decir más de él que su propia boca. Muy inteligente y con una gran capacidad estratégica. Esta es su historia.


Catorce de marzo del año del señor 1202.

Pienso que mis hombres están preparados para todo. Hemos crecido con el sonido de las espadas desde la cuna. Su ira y la de sus antepasados se acumulan en sus mentes creciendo así su sed de sangre. Ellos han participado en guerras sí, pero no tan importantes como esta; vamos a asaltar la fortaleza de Alhama y enviar a esos musulmanes que la habiten con su dios.

Medito esto mientras estoy entrenando con Tomás, uno de mis mejores hombres y un buen amigo. Intenta encontrarme el punto débil pero mi espada es como un escudo para mí. Lanza una estocada hacia mi costado y rápidamente la esquivo y apunto con mi espada hacia su cuello.


Estás muerto dijo con serenidad.

Puf suspira riéndose—. La próxima vez seré yo el que diga esas palabras.


No termina la frase cuando mira hacia la derecha. Yo miro también. Es el obispo de Valencia, un hombre joven pero a la vez muy altivo.


Buenos días señor Tolinos, ¿podemos hablar un momento en privado? dice el hombre.

Claro  hago un gesto a Tomás para que se vaya —. ¿A qué se debe esta ilustrísima visita?

Nuestro Rey Pedro II ha decidido que nos retiremos y esperemos a las demás tropas.

Pero, ¿está de broma? Hemos esperado mucho tiempo para estodijo furioso.

Lo siento son las órdenes de nuestro Rey y hay que acatarlas dice el obispo.

De acuerdo, hablare con mi tropa, les costara entenderlo, yo solo le aviso.


En la última frase le mentí, ni por asomo íbamos a abandonar. Les diré que iremos nosotros por la madrugada a hurtadillas. Tenemos experiencia de sobra. Cuando llego se lo comento. Lo que yo decía: todos han dicho que si. Después los mando que se vayan a dormir; debemos estar descansados.

A media noche nos levantamos y vamos directos hacia la fortaleza. Ninguno tenemos miedo porque lo hacemos por nuestras familias, por la corona de Aragón y por nuestra religión. Después de un largo trayecto nos colamos por uno de los lados. Cuando ya hemos matado a cinco arqueros un enemigo chilla y todo el castillo se alarma. Empiezan a salir enemigos por todas partes. Mato a uno y me separo de mi tropa. Entro en una habitación con decoración musulmana; de repente sale de un armario una joven, me empuja, se abalanza sobre mí y pone su daga en mi cuello. En el exterior oigo gritos de mis hombres y eso me pone los pelos de punta. Antes de que la chica pueda reaccionar le pego una patada en la barriga, seguida de un puñetazo en la cara. Estamos dando vueltas alrededor de la habitación, acechándonos el uno al otro. Salgo corriendo hacia ella y de una estocada la desarmo. Cambiamos las tornas: ahora yo estoy encima de ella y puedo verla. Es musulmana pero con rasgos castellanos. Seguro que su madre fue violada por algún caballero. Tendrá mi edad, incluso un poco más mayor, pero es remotamente hermosa, sus ojos verdes me han hipnotizado. No lo puedo explicar pero le dejo escapar por la ventana. Ella me mira desconfiada y sin poder explicar por qué sigue con vida. La joven escapa y yo me quedo de rodillas. De repente uno de mis hombres entra y vuelvo a la realidad. Me dice que lo han conseguido, que han asaltado la fortaleza, pero que han muerto una docena de hombres y dos están heridos. Pronto quemamos los cuerpos de los enemigos, enterramos a nuestros muertos y curamos a nuestros heridos. Volvemos al campamento dejando atrás la figura de la enorme fortaleza ardiendo.

Por la mañana tengo que aguantar la bronca del obispo sobre mi imprudencia. Han muerto doce hombres por mi culpa. Pero tengo la conciencia tranquila: esos hombres murieron como héroes luchando por lo que querían.


Te lo dije Gerardo y pasaste de mí dice muy enfadado. Has desobedecido las órdenes del Rey. Le voy a mandar una carta esta mañana contándole tu imprudencia.

Obispo, venga y escúcheme. Usted le va a contar solo lo que yo quiera que le cuente. Porque verá, si usted habla de más yo le contaré el robo en la catedral del que usted fue el cabecilla digo muy serio.

Esto no acabará así. Se lo aseguro - refunfuña entre dientes.


Por la tarde quemamos todos los pergaminos y todos los libros musulmanes. Mientras llueve cenizas que escupe el fuego sigo pensando en la joven que me encontré. ¿Cómo se llamará?  Ni siquiera sé su nombre. Sigo mirando al horizonte hacia las tierras que pronto atacaremos.

Por la madrugada partimos lo que queda de mi tropa. Seguimos la nueva ruta trazada por el obispo. Cuando vamos por las zonas más altas de los montes de Espuña vemos un poblado musulmán y antes de que yo pueda reaccionar al hombre que va delante de mí le clavan una flecha en la cabeza.

Maldito sea el obispo. Sabía perfectamente que esta ruta estaría plagada de enemigos. Por eso solo mandó a nuestra tropa. Empiezan a salir enemigos de todos lados. Empezamos una ardua batalla. Solo oigo gritos ahogados y choques de espadas. Cuando estoy sacando la espada de la boca del enemigo, veo horrorizado que todos están muertos excepto yo y uno más.

Salgo corriendo hacia él lleno de ira. Se quita la máscara que tapa su rostro y, sorprendido, intento frenar la estocada, pero es demasiado tarde; mi espada le ha atravesado el estómago. La joven a la que conocí cae al suelo y me arrodillo ante ella.


Pe... pero… ¿qué haces tú aquí? digo casi llorando-.

Mi pueblo necesita ayuda y yo se la doy dice con dificultad. Por favor, mátame de una vez. He tenido suerte de que seas tú.


Me acaricia la mejilla, me dice una cosa al oído, me acaricia la cara, toma su último aliento y cierra los ojos preparada para dejar este mundo. Finalmente muere entre mis brazos.


<<Las piernas me flaquean, no sé adónde voy. ¿Adónde ir con este sufrimiento? Llevo heridas en todo el cuerpo. Tropiezo y caigo al suelo. No tengo miedo a morir. Ni nunca lo tendré. La ambición y la ira me han llevado por mal camino. Han hecho que pierda lo que más quería. Mis párpados se cierran lentamente. Cada vez veo menos. Quiero irme ya de este mundo que solo conoce guerras. Pero me iré tranquilo pues lo que me susurró la joven al oído era su nombre. >>


Francisco Javier Mármol Molina